EH Energia Burujabetzarantz: 2050 agertokia

MARCO

El documento Hacia la Soberanía Energética de Euksal Herria: Escenario 2050, elaborado por Stop Fosilak, es un intento de responder a las abordar algunas de las preguntas clave de la transición energética: dónde, cómo y cuánto. Se basa en el trabajo de la Economía del Donut y el Escenario Energético CLEVER. El objetivo es alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 mediante un sistema local de energía renovable que opere dentro de los límites del planeta y garantice un suelo social básico para todos. El núcleo de la propuesta es el enfoque SER: Suficiencia-Eficiencia-Renovables.

SITUACIÓN ENERGÉTICA DE PARTIDA

Petro Herria

La situación inicial es grave. Nuestro metabolismo energético es:

  • Intenso: más de 50.000 barriles de petróleo al día.
  • Fósil: más del 80 % de la energía es petróleo y gas. 
  • Externalizado: con una dependencia externa de entre el 86 % y el 90 %. 

Además, está totalmente privatizada y presenta un importante desequilibrio territorial: la CAPV consume casi tres veces más que Navarra, pero su superficie es casi tres veces menor. Por sectores, el mayor consumo se da en el transporte y la industria.

Generación renovable eléctrica

Solo el 27 % de la electricidad que se consume en el País Vasco se produce a partir de energías renovables locales. En la CAPV, este porcentaje es del 7 %. Aproximadamente tres cuartas partes de la capacidad proviene de la energía eólica en Navarra. La electricidad representa hasta ahora el 25 % del consumo final de energía. Por lo tanto, el País Vasco tiene un bajo nivel de electrificación.

DIEZ PRINCIPIOS PARA UNA TRANSICIÓN JUSTA Y RÁPIDA

1. Principio de SUFICIENCIA

El objetivo debe ser consumir la energía justa y necesaria para garantizar el bienestar de la ciudadanía y una vida digna para todas las personas. Para ello, es fundamental promover políticas de eficiencia y suficiencia, especialmente por parte de las administraciones públicas en sus distintos niveles, con el fin de reducir el consumo energético en un 45 % para 2050 (escenario CLEVER).

La expansión de las energías renovables no contribuirá a la lucha contra la emergencia climática si no sustituyen al petróleo y al gas. Por consiguiente, a la vez que se avanza en la reducción del consumo, la expansión de las energías renovables y la electrificación de diversos sectores, las administraciones públicas en sus distintos niveles deben promover políticas que permitan abandonar las fuentes e infraestructuras de energía fósil.

Dada nuestra actual dependencia de los combustibles fósiles importados y el impacto que esto tiene en el bienestar de las personas, la transición energética debe servir para aumentar nuestra resiliencia, dando un salto hacia la soberanía energética y alcanzando un nivel de autosuficiencia de al menos el 50% para 2050.

Según el nivel de responsabilidad y su capacidad de actuación, las administraciones públicas, los agentes económicos y los ciudadanos de los diferentes territorios deben asumir la responsabilidad de las emisiones de CO2 y el consumo de energía, realizando una contribución proporcional a la capacidad de generación energética del territorio.

Para lograr el mayor nivel posible de autosuficiencia, debe buscarse la complementariedad entre las diferentes tecnologías y escalas, desde el autoconsumo hasta las centrales fotovoltaicas y eólicas, priorizando las zonas degradadas, las ubicaciones con baja sensibilidad ambiental y el suministro de cercanía.

La expansión de las energías renovables debe ser compatible con las formas de vida de las zonas rurales, con las demás funciones que el territorio debe cumplir (producción de alimentos, suministro de agua, etc.) y con el cuidado de los ecosistemas naturales. Para ello, se requiere una planificación territorial adecuada. Esta planificación, además de determinar los lugares más idóneos para acelerar la implementación de las energías renovables y las condiciones de gestión de los proyectos que se desarrollen en ellos, debe proteger las tierras agrícolas más fértiles y las zonas de alto valor ambiental, e impulsar políticas para la recuperación de los ecosistemas naturales.

Deben priorizarse las tecnologías que generen el menor impacto global. Para ello, deben realizarse análisis del ciclo de vida de las diferentes tecnologías y promoverse la recuperación y el reciclaje de materiales, siguiendo los principios de la economía circular y teniendo en cuenta también el impacto que generamos en otros países.

La expansión de las energías renovables requiere de una estrategia a largo plazo y de una adecuada planificación territorial. Corresponde a las administraciones públicas promover los procesos de deliberación necesarios para definir la hoja de ruta con el mayor consenso social posible. En estos procesos, deben ser escuchados los territorios y comunidades donde se proyecten construir las infraestructuras de energías renovables. Asimismo, por la contribución que hacen a la sociedad, los territorios que acojanestas infraestructuras deben recibir medidas compensatorias.

La transición energética debe contribuir a la democratizacióndel sector energético, garantizando el derecho a la energía para todas las personas y eliminando las desigualdades relacionadas con la edad, el género o el origen. Para ello, las principales instituciones públicas deben liderar la transición y, entre otras cosas, promover proyectos de propiedad compartida, permitiendo a los municipios y comunidades energéticas participar en la propiedad de las infraestructuras de generación de energía. Para 2050, al menos el 50% de la infraestructura de generación de mediana y gran escala debería ser de propiedad público-comunitaria.

Dada la gravedad del cambio climático, nuestra responsabilidad histórica y el punto de partida desfavorable, la transición debe ser lo más rápida posible. Por lo tanto, no puede haber una graduación entre la reducción del consumo, el autoconsumo y la implementación de centrales eólicas y fotovoltaicas; todo debe hacerse simultáneamente, estableciendo hitos específicos para cada una.

REDUCCIÓN DEL CONSUMO ENERGÉTICO

%45 de reducción para 2050

La aplicación del marco Suficiencia-Eficiencia-Renovables (SER)  en el País Vasco supone alcanzar una reducción del 45 % en el consumo energético final para 2050. Alcanzar este objetivo clave requiere, además de la electrificación, una transformación del modelo de movilidad y transporte, la reorganización de la industria guiada por los principios de la economía circular y una profunda renovación del parque inmobiliario.

Reducción del consunmo por sectores

ESCENARIOS DE SOBERANÍA Y GENERACIÓN

SER %50 y SER 2/3, dos escenarios

Este informe analiza dos escenarios: uno de 50 % de autosuficiencia (SER 50 %) y otro de dos tercios (SER 2/3), dentro de la reducción propuesta. Se propone que 2/3 del sistema energético será eléctrico en 2050. Para alcanzar una autosuficiencia del 50 %, es necesario generar alrededor de 20 TWh. Se estima que 5 TWh se podrían generar a partir de instalaciones en tejados. El resto procedería de instalaciones fotovoltaicas y eólicas terrestres. En total, se necesitarían al rededor de 7.000 MW.

Distribución por territorios

Teniendo en cuenta la superficie y el recursos renovable disponibl, se propone instalar casi el triple de potencia en Nafarroa.

Hay espacio adecuado en Euskal Herria

Según un estudio de Gallego et al., existe un potencial de 18 000 MW en zonas de baja sensibilidad medioambiental en el País Vasco, y solo se necesitarían 3.500 MW para el escenario SER %50. Al mismo tiempo, se necesitarían 7.200 hectáreas para la energía fotovoltaica. A modo de comparación, solo en la CAPV hay 200.000 hectáreas de plantaciones destinadas a la explotación forestal (eucaliptos, pinos, etc.).

Menos del 2% del territorio

Progreso sobre el escenario SER 50%

Nos encontramos prácticamente en el punto de partida sobre los objetivos propuestos, por lo que tenemos por delante un gran reto de 25 años. En Nafarroa el %42 de la eólica necesaria ya se ha instalado. Estos objetivos pueden alcanzarse tanto con nuevas instalaciones como mediante la repotenciación de las existentes, especialmente en el caso de la energía eólica, ya que la tecnología actual es mucho más eficiente.

Objetivo: 50% de propiedad ciudadana

Para que el 50% de la propiedad pueda ser público-comunitaria, la inversión necesaria de aquí a 2050 es de unos 7.500 millones de euros para el escenario del SER 50%, y de 11.500 millones de euros para el escenario SER 2/3. 

RESUMEN

Una de las conclusiones que se pueden extraer del trabajo Hacia la Soberanía Energética de Euskal Herria: Escenario 2050 es la sigueinte: incluso en un escenario de mínimos (gran reducción del consumo, soberanía incompleta y aprovechamiento del potencial de generación de tejado) es necesario un importante desarrollo de parques eólicos y fotovoltaicos en Euskal Herria.